Espectáculos

Televisión, SIDA, paredón y después

10.05.2010 |

Con el llanto quebrado de Aníbal Pachano asumiendo su verdadera relación con el SIDA, la televisión argentina alcanzó una nueva marca de nivel. Mejor o peor, impresionante o frívola, poderosamente fuerte o resbalosamente frívola. Porque hoy, la televisión se hace definitivamente por rating, por dinero, por vanidades y por proyección comercial. Lo mires con el cristal que lo mires. Entonces tendremos que estar más preparados que antes para apretar “¡ Power !”

Hoy que se dice y se muestra en la pantalla hay que revalidarlo con el alma y las entrañas. ¡Todo vale! Y en esto quiero decir que ninguno es culpable o inocente solamente, ni tampoco verdugo víctima unilateralmente. No, no… Todos saben de que se trata, aunque se hagan los distraídos y presionan, juegan, agraden, se defienden, facturan y siguen adelante sin saber a qué los dirige el reality que plantea Marcelo Tinelli con su “ShowMatch” de la mutación.

Porque después de haber asistido a un lunes inaugural, con un estreno de programa en el que vimos un megashow televisivo con todas las emociones artísticas y humorísticas, nos encontramos con un feroz concurso de baile en el que lo que menos vale es, justamente, el baile.

Por Tinelli disfraza una competencia coreográfica con figuras que saben muy bien de baile pero también están los caraduras de siempre, que antes de esta televisión mentían en cuanto a sus capacidades, y hoy ante la invasión de las cámaras, la precisión de la imagen quedan expuestos para mostrar que nueva vedette del momento, en realidad es un pedazo de carne bien puesta y siliconada, que no tiene la menor idea de la armonía de movimientos con música y mucho menos oído para escucharla y volcarla sobre una pista.

Ahí están Emilia Attias y Andrea Ghiddone demostrando lo que saben de baile pero también aparecieron “La Niña Loly”, Victoria Vanucci y Amalia Granatta que no tienen la menor idea de lo que es componer una coreografía, más alla´de todo lo que nos hicieron creer cuando las presentaron en marquesinas teatrales.

Pero en esta temporada de Tinelli, lo que marcará el nudo por el que pasarán la mayoría de los contenidos será el jurado. Porque en ese pequeño estrado ocurrirán todas las cosas que jamás imaginamos pero que estarán.

Porque con la renovación del contrato a Graciela Alfano se recupera un viejo enfrentamiento con su ex amigo Aníbal Pachano. El mismo director teatral que supo confiarle en alguna de sus épocas depresivas, sus problemas de salud y parte de su historia personal, quizás sin imaginar lo que su amiga de otro momento le prepararía.

Pero también está Carmen Barbieri para defender a sus contratados revisteriles, y Reina Reech para repetir constantemente que a ella la angustia la guerra de colegas, que jamás atisbará a moverse un milímetro de su lugar en el formato… ¡Y hasta llegó el mediatizado Ricardo Fort! El rey del chocolate que en pocos meses se ha convertido en el rey del reality… Este es el jurado o los cinco jinetes del escándalo.

Y nosotros creíamos que habíamos visto y escuchado todo en la televisión argentina, hasta que Pachano hostigado por Alfano decidió publicitar que él defiende y lucha por el HIV… Pero no lo volcó circunstancialmente, ni se metió en la problemática del SIDA de casualidad… Esta historia fue programada y armada, aunque haya quienes digan e imaginen que no.

Porque Graciela hacía años que sabía de la enfermedad de Aníbal, pero eligieron el programa de Tinelli que los contrató a los dos para que también lo dijeron frente a una cámara de productora que le permitió arrasar con todas las mediciones de rating.

La trama la fueron amasando y preparando en distintas emisiones de “ShowMatch” del año pasado, el propio Pachano siguió echando leña al fue en su monólogo de “Pour le galery” donde hacía pedazos a su compañera de pantalla, ésta quiso reconciliarse, aquel no quiso y se ofendió y el culebrónb terminó en una guerra verbal que parecía concluída en el cachetazo que él le dio a ella, en medio de insultos irreproducibles.

Hasta declararon denuncias policiales y penales juntos y enfrentados. Los dos pasearon por todos los programas del géneros para decirse y agraviarse de todas las maneras habidas y por haber, hasta que Pachano en un programa satélite de Tinelli como es “Este es el show” habló de su lacerante enfermedad con pelos y señales.

En el programa menos esperado, el SIDA pasó a ser el tema excluyente y la historia de Pachano se ganó todas las tapas locales. Y en el fondo, si después de todos los exabruptos, se lo imagina para tratarlo con respeto y propiedad, es hora que lo metamos en el conocimiento de la gente, que en medio de tanto bochorno y miserias humanas, se haga verdadera docencia del SIDA en un medio tan poderoso como la tele.

Esto no terminó porque Tinelli sigue todo el año, en el medio de sórdidas batallas con los dueños de su canal y frente al vuelo increíble que lograron sus primeros envíos, lo real es que hay nombres e historias que disfrazadas de ficciones, tratarán de hacer creer que todos sufren, se alegran, se destrozan y se reinventan para poder ser, y la verdad, a ninguno se le ocurrió bajarse porque eso es lo que pensaron y firmaron desde el principio. Chau, hasta la semana que viene.