En la historia de la humanidad, muchas son las preguntas que han acosado, y acosan, tanto a hombres como a mujeres.¿Qué somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde iremos después de morir? ¿Existirá Dios? ¿Cómo será? ¿Tendrá barba? ¿Jugará al truco? ¿Será argentino? Desde el jardín de infantes a la universidad nos preparan para preguntar y responder cosas.
Sólo que,cuanto más ahondamos en el conocimiento, aparecen nuevas y más complicadas preguntas. En una carrera que al parecer nunca podremos ganar. Y no hablo de saber por qué votamos 3 veces al patilludo.O de por qué Cavallo, puede volver a postularse como candidato a diputado y, lo que es peor, seguramente haya alguno que lo vote.
Tampoco me refi er o a intentar conocer el por qué de la interna Kirchner- Duhalde.Esas preguntas, son más para un adivino que para alguien formado en el mundo del conocimiento más o menos académico. Ojo, lo de
más o menos,es para referirnos a un nivel medio. Además, si se trata de opinar, no haría falta ni la secundaria, con solo ser argentino nos alcanza para convertirnos en licenciados en todo.
El asunto, es que a esta altura del campeonato del conocimiento, entre nuestra formación y nuestra nacionalidad, los argentinos avanzamos algo.El problema,son las nuevas generaciones. Actualmente,cualquier pibe sabe que, a los bebés, ni los trae la cigüeña ni salen de un repollo. Seguramente,si los apurás, no solo te responderán acerca de los diferentes modos de fecundación asistida,sino que,además, lo de la cigüeña es un dislate porque un ave con esa amplitud de alas no tendría la sustentación sufi ciente como para sostener un peso promedio a os 2,400 Kg., por lo tanto ni podría despegar.
Sobre lo del repollo son más directos, es una verdura para el puchero o la chucrut. Si te cansaste de tanto vapuleo intelectual y los querés asustar con el hombre de la bolsa, es inútil, te dirán que es un tipo que se dedica
a la compra y venta de acciones. Por si todo esto fuera poco, conviene ir preparándose para sus nuevas preguntas. Ya no son como nosotros que nos quedábamos junto al viejo para ayudarlo y aprender, según sus indicaciones, cómo hacer un asado.
Los “purretes” de hoy son distintos.Primero, si lograste sacarlo de la “PlayStation” para que venga a ayudarte, ni
sueñes con que se entusiasme con las chispitas del carbón al encenderse o de un chorizo haciendo chorritos de grasa.En principio, lo más probable es que te pregunte si el carbón es de piedra o vegetal.Por si te llega a pasar,un consejo:no respondas, o mentile y decí que es de piedra. Si se entera que es de origen vegetal, va a decirte que estas contribuyendo con la deforestación mundial y, por tanto, con el recalentamiento global. Si le
decís que es de piedra, escucharás solo lo último.
Ahí no termina la cosa, con el chorizo te irá peor. Vas a escuchar acerca de los efectos nocivos de las grasas saturadas y, sobretodo,en personas de “tu” edad. Además, deberás responder si los trozos de ternera o novillo que están sobre la parrilla, han sido alimentados de modo orgánico. Ni se te ocurra decirle que no sabés, que lo único que sabés es que el “cacho” de asado que se va a morfar te costó un huevo,porque además de escuchar
acerca de los efectos ocasionados por consumir carne de animales riados con aditivos y hormonas de crecimiento, escucharás un sermón sobre lo perjudicial de consumir huevos enteros (clara y yema juntos) y su
incidencia en el aumento del “LDL”, o lipoproteínas de baja densidad. Todo eso a lo que vos llamás, colesterol malo.
Si a esta altura, no mandaste a tu pibe a jugar de nuevo con la “Play”, seguramente te sientas poco menos que una porquería. Ahí, delante tuyo, mientras vos te tomás un vinito y te bajás unas rodajas de morcilla fría, tu asadito está destruyendo el planeta.El muy turro del pendejo, se encargó de meterte en la cabeza que, el recalentamiento global, es como una bomba atómica silenciosa cuyos efectos padecerán tus nietos y bisnietos por los asados
hechos por personas como vos.
Unos irresponsables que, no sólo no se preocupan por el futuro, sino que, en el presente, alimentan a su familia con substancias nocivas para su salud.Qué hacer, te preguntarás. ¿Ir al campo y comprobar “in situ” qué miércoles comen las vacas?¿Dejar de usar leña, carbón, gas,o cualquier cosa que consuma oxígeno,para utilizar
sólo fuentes calóricas de origeneléctrico o solar?¿Hacerte vegetariano? Nada de todo esto. En cuanto puedas, ya se trate de tu pibe/a, nieto/a, sobrino/a, o hijo/a de un amigo,invitalo al cine con un grupo de sus amigos. Después de ver la película,y como quien no quiere la cosa, invitalo a un McDonald’s.
Cuando termine de comerse un “Superrecontracombo”,recordale lo del recalentamiento global, el colesterol,
y lo de la extinción de la “libélula saltarina de Madagascar”. Luego, cuando salgas del cine y antes de llegar a tu casa, pasá por la carnicería o el super y comprate todo para un buen asado.Hasta la semana que viene y buen provecho.(Nota de archivo)
por Ricardo Veiga