Cuando se habla del Martín Fierro, no se hace referencia a un premio más. Porque aunque trataron de asesinarlo, acallarlo, imitarlo, apagarlo, el gauchito metalizado convertido en galardón se ha consagrado en la distinción más prestigiosa y poderosa de los medios audiovisuales de Latinoamérica. Le guste a quien le guste, es así. De ahí las pasiones, las polémicas y las energías que moviliza cada vez que se produce la entrega anual de estatuillas para definir a los profesionales de la escena y el micrófono.
Plata, oro, platino y poder es lo que cada doce meses se entregan a los paladines de los medios, que enfundados en las creaciones y los diseños más inspirados llegan Al templo que los coronará o los frustrará hasta el año siguiente. Y en esta oportunidad, la entrega de los Martín Fierro llega en un momento político muy especial, que mucho tuvo que ver con las votaciones que reflejaron lo que vimos y escuchamos en radio y televisión.
El crecimiento de este premio en nombres y títulos de la televisión pública fueron tan evidentes como la reaparición de Adrián Suar en un Martín Fierro, después de muchos años de ausencias para apostar al desteñido premio que instituyó el diario Clarín, con una repercusión y una valoración que ha quedado muy lejos de la estatuilla del gauchito. Pero había que convencerlo para que volviera y lo lograron a través de un merecido homenaje que tuvo como caras visibles al laureado actor Alfredo Alcón y al propio presidente de Aptra, Carlos Sciacaluga que lo inclinaron a que estuviera en esta edición del premio. ¡Aplausos y merecida distinción!
También debe observarse en esta edición la ausencia de Marcelo Tinelli, que de alguna manera definía previamente la estatuilla de platino a favor de Susana Giménez, convertido en la gran reina de la noche. El premio entregado por la mejor promotora que podía existir y ganadora del mismo premio el año pasado, hizo mucho más grande el acto. Porque la propia Mirtha Legrand no solo lo pidió en los medios, sino en la gran noche del Hilton, le entregó a su amiga y colega Susana, el máximo galardón de platino.
Una fiesta y una ceremonia que al cierre de esta edición todavía continuaban con una televisación de más de 4 horas, con 50 estatuillas y homenajes que repitieron con letras bien grandes, de la importancia y el poder que te brinda adueñarse de una de estas estatuillas tan deseadas y soñadas. Eso se pudo leer e interpretar también de los discursos cortos que promovieron los periodistas Luis Majul y Liliana López Foresi compuestos con otros mensajes oficialistas. Una noche para todos los gustos y el más amplio pluralismo de pensamientos. Y el ganador es… ¡El Martín Fierro!
por Luis Ventura