Hace unos meses me llamo mi amigo Oscar para darme una noticia: el loco tenía una PyMe(pequeña o mediana empresa) y, cansado de luchar, la vendió. Con la guita que le dieron alquiló una de esas esquinas llenas de locales y puso un lava autos, un lave-rap, un ciber-café-quiosco y un "Paty $1" que, con la inflación, para no andar corrigiendo el nombre, le puso "Paty $1+ Dios sabrá" y, por último, un local de chascos y cotillón. Para atenderlos puso a la mujer, los hijos, la madre, la suegra, y tres sobrinos. Cuando le pregunté cómo había cambiado una PyMe por un boliche, me respondió, "no te confundas, ahora tengo un negocio familiar. Además, con la mediana empresa, tenía 3 socios y 40 empleados, o sea, un gran quilombo.Y ahora, con los negocios, tengo una suma de PQs". "¿Me querés decir qué son los PQs?", "qué van a ser, pequeños quilombos. Tendré que aguantar a mi mujer, mi vieja, mi suegra y al resto de la prole, pero de a uno, entendés. De última, pego cuatro gritos y se acabó. Además, ninguno se compara con un socio, esos siempre te quieren cagar".Después me explicó el "por qué" de cada negocio. El que va a lavar el auto de paso puede lavar también la ropa. Entretanto se toma un café, revisa los "mails" y, si se queda sin puchos, está el quiosco. Si le da hambre se "clava un "Paty" o un pancho con una "Coca" o una "birra". "Lo que no entiendo, es en dónde entra lo del negocio de chascos y de cotillón", le pregunté. "En nada, era un sueño de mi "jermu" desde que éramos novios y, o se lo ponía, o me divorciaba". Esta semana, con este panorama, me llegué hasta el "poli-rubro familiar" para ver cómo andaba. Supuse que lo iba a encontrar frente a la PC analizando los "debes" y los "haberes", mientras puteaba contra la suba de precios, el INDEC y Moreno. Para mi sorpresa lo encontré tomando un té verde, quemando sahumerios, y metido en una pila de libros de metafísica: el karma, la reencarnación, la fe, alquimia, cabala, astrología, religiones comparadas, muerte iniciática, etc. Todo esto, más un curso sobre poderes psíquicos, aura humana y viajes astrales, La Biblia, y los libros de Victor Sueiro y Paulo Coelho. Lo primero que pensé es que, como el loco este año cumple 50, le había agarrado el viejazo y se creyó que lo de "Nacha Guevara" y su cara de 40, era a base de afi rmaciones tipo: "mi piel es "lo más", no tiene tiempo ni edad", "Newton y Einstein eran dos bolas, la gravedad no existe ni para mi cola, ni mis lolas". La cuestión era que, por la razón que fuere, Oscar ni me había registrado. Saltaba de un libro a otro, marcaba algún párrafo y, de vez en cuando, lo que más me extrañaba, consultaba un volumen del Código Civil. Decidí quedarme en silencio hasta que notara mi presencia. Fue cuando hizo un alto para tomar un sorbo de té verde. Se paró de un salto, me abrazó, me hizo sentar, me sirvió una taza de té y se tiró en su silla giratoria con los brazos caídos a los costados. "Qué te pasa", le pregunté. "Qué me pasa? ¡todo me pasa! Viste que que hace un tiempo dejaron morir a un tipo que estaba en coma conectado hacia una bocha a un respirador.", "si lo vi, pero que tiene que ver con lo que estás leyendo", "¡cómo qué tiene que ver!¡sos pelotudo! No se te ocurrió pensar qué pasa con el alma. Si hay vida después de la muerte. Porque si hay vida después de la muerte y cuando salgo de acá un 295 me hace pelota contra el asfalto o, lo más seguro, la boluda de mi señora me deje en shock con algunos de sus chascos, como hizo con una tarántula que parece salida de una película de "Spielberg". La mamerta me la puso debajo de la sábana antes de acostarme y casi quedo en coma profundo. ¿Te imaginás si pasa, a alguno de esos médicos de cuarta le va a importar mi alma? No. Los tipos me van a mantener en estado vegetativo hasta sacarme uno a uno los boliches y hasta que Marcela tenga que salir a hacer la calle. Te imaginás lo que debe ser andar volando con tu alma por Bs. As y ver a tu mujer revoleando la cartera, negociar con un tipo-seguro un viejo baboso-, para después verla "haciéndolo" con otro. Y ni hablar si por ahí se pudre, y algún turro se la levanta y me mete los cuernos. Porque una cosa es por laburo, pero por amor? Imaginate que te veo a vos junto a mi cuerpo en la sala de terapia contándome alguna de tus historias, mientras "relojeás" todo para que después mi caso sea publicado en algún diario. Si hasta debés estar pensando en el título de la nota y todo lo demás. Pero eso no es nada, seguro que me van a venir a visitar los turros de "Pendorcho", o "Rigulín. Esos guachos que solo se acuerdan de nosotros cuando nos tienen que mangar. Ya me los veo diciéndole a alguna de mis tías, "mire doña que era bueno este Oscar ¿eh?". Y yo ahí, sin poder hacerme escuchar "cómo, era", "soy", hijo de puta. Mi cuerpo estará en coma, pero estoy "vivo", pedazo de turro. Mirá, mejor paro, me acordé de mis tías. Pensá lo que puede hacer mi tía Susana. Ya me la veo junto a la cama con un grabador, pasándome la discografía completa de José Velez, te imaginás". "Perdoname", interrumpí a mi amigo, "hablando de Velez, pero de Dalmacio Velez Sarsfield ¿qué tiene que ver con esto el Código Civil?". Oscar se calmó. Se sirvió otra taza de té verde y otra a mí- luego de obligarme a terminar la que me había servido-,encendió más sahumerios y pasó a explicar: "mira, si entre todos estos libros puedo fundamentar que existen Dios y la vida después de la muerte, voy a apelar a los recursos legales que sean necesarios como para que ni yo, ni mi mujer, ni mis hijos, mis nietos y hasta mis recontranietos no sean desconectados de una máquina y que las obras sociales te lo cubran hasta que Dios lo disponga. Porque hoy, en cuanto te sacaron hasta el último mango, chau, te desenchufan y fuiste". "¿Y si no lo podés probar? Mirá que en esas cosas tiene más que ver la fe que las pruebas de la razón". Mientras se servía y "me" servía otro té verde Oscar me respondió: "En ese caso da lo mismo, que sea lo que Dios quiera". "Pero entonces, pedazo de tarambana, me podés explicar para qué todo este quilombo". "Es que los negocios andan bárbaro. Marcela, con lo de los chascos, está chocha. Mi vieja y mi suegra se llevan de puta madre, y los pibes y mis sobrinos son un violín. Estoy al pedo, no me dejan hacer nada, tengo tiempo de sobra. La semana que viene le pienso "entrar" a la historia argentina. Quiero lograr que a todas las calles que lleven nombre de vendepatrias como el hijo de puta de Rivadavia, el Congreso les cambie el nombre".Pensé en preguntarle qué hacía si no lo lograba pero, más que a la respuesta, tuve miedo a tener que tomar otra taza de té verde. Lo odio.
por Ricardo Veiga