Un policía fue asesinado a balazos cuando se dirigía en moto hacia su trabajo en el distrito bonaerense de La Matanza, donde los vecinos mantenían cortada la ruta nacional 3 para protestar por la inseguridad.
El asesinato se produjo en la noche del miércoles, minutos después de las 23:00, cuando el efectivo, el subteniente Marcelino Tomás Monzón, de 51 años, se dirigía a prestar servicios en la comisaría de Isidro Casanova en una moto del tipo "scooter".
Los investigadores del hecho tenían como primer hipótesis para explicar el hecho un asalto, aunque no se descartaban otro tipo de motivaciones en torno al crimen.
De acuerdo con testimonios recogidos por la Policía local, Monzón, quien vestía ropas de civil, fue sorprendido por al menos dos desconocidos que se movilizaban en otra moto.
"Lo obligaron a bajarse de la moto y después le pegaron un tiro. Después le sacaron el arma de él y lo remataron de otros dos tiros", contó Teresa, hermana de la víctima, que se encontraba presente en la protesta.
Los asesinos escaparon con el arma de la policía, aunque no se llevaron la moto.
La mujer pidió a testigos que hayan visto lo que sucedió que se acerquen a la Justicia y a la policía para que aporten datos sobre lo ocurrido.
El policía fue llevado en un patrullero a la clínica Figueroa Paredes, de Isidro Casanova, a cuatro kilómetros del lugar del ataque, pero falleció antes de llegar a ser asistido.
Un grupo vecinos y familiares cortó a partir de la madrugada la ruta 3 a la altura de la calle Da Vinci, en la localidad de Gregorio de Laferrere, en demanda de mayor seguridad.
Los manifestantes quemaron neumáticos para interrumpir el tránsito y por la mañana se produjeron algunos incidentes con automovilistas que pugnaban por atravesar el piquete.
Pero poco después del mediodía levantaron la protesta, por lo que el tránsito vehicular pudo restablecerse con normalidad en la zona.
Efectivos de la Distrital Matanza iniciaron desde la madrugada un rastrillaje por la zona para tratar de dar con los asesinos, pero por el momento los mismos no habían dado resultado.
El policía asesinado estaba casado, prestaba servicios en la olicía Bonaerense desde hacía 29 años y tenía un hijo de 23, según indicaron sus familiares.
"Queremos que nos den explicaciones sobre lo que sucedió. Lo que pedimos es Justicia, nada más", señaló la hermana de la víctima.